descenso a los confines.
Suave roce terso,
pasajes en tu mirada.
Suave roceterso,
perfume, solidez.
Suave roce terso,
comparto con mi amada.
To be or not to be – that is the question:
Whether 'tis nobler in the mind to suffer
The slings and arrows of outrageous fortune,
Or to take arms against a sea of troubles
And, by opposing, end them. To live, to breathe


El ocio es inspirador, noto ahora por qué los filósofos de la antigua Grecia pudieron razonar tantos fenómenos sin concepción alguna posible. Aquella facultad, sumada a una solitaria y calurosa noche de primavera, tocaron mi hombro derecho para sentarme a escribir un azaroso poema que retoma preceptos de un poco menos de cien años atrás.
¿Fue controlado? Fue inconsciente. De allí, fuente de todas mis ideas netas.

Sueños, de variados colores,
cual tizne se esfuman
al tornar la opacidad,
las más hondas descepciones.
Laberinto del averno,
no puedo salir...
no puedo.
Aquel fulgor sigo, sigo, (te) sigo.
Doradas hebras, agraciada sonrisa:
desengaño de un porvenir.
Esperanza.
En tus brazos me acojes,
en tus brazos resisto.
Bajo la fortaleza sensible,
me sostengo, en tí... tí.
No es más que un manantial
que irrumple el erial.
¿Ilusiones?
Concretar no me atrevo.
Que el Grandísimo no lo permita.
Tu escencia, te han quitado.
Qué ocurrió dime tan sólo
con lo añorado y pactado.
En tus brazos caigo desintegrado.
En tus brazos me difumino.
Tus zalemas no me amparan...
...no más.
¿Por qué?
¿Por qué?
El edén juntos...
desvanecido. No me quieres, no me deseas.
¿Lo prometido?
No lo sé...
Te han robado, todo.
Jirones de pieles fui dejando,
hasta desnudo yacer.
Aquí, te muestro mi alma.
¿Dónde está la tuya?
¿Quién eres?
Lejos estás...
Lejos del elíseo prometido.
Lejos de mí
¿Lejos de tí? No lo sé
No lo sé.
Monsieur Magnifique
