sábado, 6 de noviembre de 2010

Cartas de Rosa y Manuel (VI)

Nairobi, 22 de Septiembre de 1999

Querida Rosa

Me alegra recibir noticias tuyas, y también me desencantan varias de las mismas. Mi hermosa mujer fornida, no debes decaer; sólo pensá en lo pronto que voy a estar allí. Juntos, para que me prepares lentejas y locro como el que vos sola sabés hacer.

Fue el día de ayer en el que algo sucedió en plena expedición. No suelo entrometerme en la tarea de los obreros, pero no toleraba más la ineficiencia de estos jovenzuelos. Creen que al venir a otro continente su vida ya está realizada, y no es así. Noto que sus padres no les inculcaron el amor al laburar y al romperse el lomo trabajando. Ese imperfecto hizo que fabricaran un hoyo en el sustrato tan inestable que hizo que me cayera. En parte fue mi culpa, ya que no aprendo que yo soy el que doy las órdenes y no el que las ejecuta. Forcé mis viejos brazos para sostenerme de las paredes, pero fue imposible. El leve aro iluminado de la superficie se cubrió por una parduzca oscuridad de lodo, y no figuré la realidad hasta que me encontraba en una clínica hospitalaria.

No pasó nada Rosa, no te asustés. Sólo unos raspones y algunos huesos rotos. Tengo varios yesos. Me enerva el no poder colaborar por unos días en la investigación, mí investigación. La operacionalización se atrasa, el material se disipa y los datos se volatilizan. El poco pelo que tengo se me está cayendo del nerviosismo. Te pido mil disculpas, tesoro, pero mi retorno se atrasará unos pocos días más. Pucha que lo tiró. Igualmente, ¡qué a vos ni se te mueva una hebra! Todo está en absoluto control, y es sólo un atraso de unos pocos días. Tengo la suerte de estar acompañado por personas altamente calificadas (creo, eso es lo que muestran sus títulos) para desempeñar este trabajo paralelamente al cuidado intensivo de mi bienestar.

Espero que tomes tu tiempo para descansar y mejorarte. No te descuides con los medicamentos, acordate como siempre digo “Remedio equivocado, problema provocado”. El cuerpo humano es un sistema perfecto, pero que puede fácilmente convertirse en el enemigo de uno mismo y de los seres queridos de uno. Pronto, pronto, querida, voy a estar allí. Mi memoria retrae tu perfume cada noche al irme a dormir, y me invita a un sueño profundo donde la principal actriz sos vos. Por eso no te siento tan lejos. Escribime pronto.

Tuyo siempre

Manuel



4 comentarios:

Arruillo dijo...

¿Seguro que ese hoyo no estaba preparado para que se cayera Manuel?
Tengo el presentimiento de que sí.
Un saludo

3NRIQ3 dijo...

Hola, sólo pasé a saludarte y a comentarte que desde hoy sigo tu blog, te leeré y comentaré; y espero estemos en contacto, al mismo tiempo te invito a visitar los míos:

http://shangoonable-quemandonaves.blogspot.com/

http://3nriq3.blogspot.com/

"Cartas de Rosa y Manuel" (VI) me hace recordar lo que ya casi no se utiliza, "las relaciones epistolares" que antes utilizaban muchos y que hoy, lamentablemente, está en desuso; por medio de las cartas la gente se esmeraba para que quien recibía las mismas, percibiera exactamente lo que el remitente sentía al momento de escribirlas, enhorabuena por esta entrada y seguiré leyéndote con atención.

Que tengas un buen día

HUMO dijo...

Hola, muy interesante tu blog, tu propuesta literaria.
Te sigo con gusto!

=) HUMO

Balam dijo...

Fenómeno Manuel!

Me quedo pensando en eso de que "el día que se vuelva enemigo de uno mismo y enemigo de los de uno"

Seguiré por aca como el arqueologo...ah y gracias por el comentario en el blog, bien que te pases de vez en cuando, serás siempre bienvenido.

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